Plantas aromáticas

Cómo recolectar plantas aromáticas y medicinales

cómo recolectar plantas aromáticas

El proceso de recolección de plantas aromáticas cultivadas en nuestro huerto o nuestro jardín familiar suele ser bastante sencillo. Depende de la parte de la planta que estemos interesados en recolectar: semillas, hojas, flores o frutos, debemos elegir el momento adecuado. Este momento depende del desarrollo de la planta, siempre debemos asegurarnos que resulte ser cuándo la parte escogida potencie más sus propiedades beneficiosas.

Las aromáticas de duración anual que cultivamos por sus hojas (albahaca o perejil) deben de cosecharse de forma mesurada, siempre con un máximo del 10% de la planta por cosecha. La misma regla debemos aplicar a otras especies como el romero, el tomillo o la salvia. Una poda excesiva podría debilitar a la planta, en cambio, una poda cuidada será beneficiosa para ella, pues así tendrá un crecimiento mayor de las hojas sanas.

El momento ideal para la cosecha es siempre el momento previo a la floración, debido a que es cuando las propiedades de sabor y aroma son más intensas. Hay que recolectar las hojas frescas, empezando de arriba hacia abajo y escogiendo siempre las mejores hojas que encontremos. Es mejor llevar a cabo la recolección cuando el sol no es demasiado intenso, por tanto, debes evitar las horas centrales del día y recolectar siempre a primera hora de la mañana o al atardecer. En estos momentos, la savia de la planta sube hacia las hojas y el aroma es más fuerte.

No obstante, en caso de que queramos recolectar flores de la planta aromática como las de borraja o lavanda conviene hacerlo en el momento preciso antes de que se abran del todo, justo cuando empieza a hacer calor.

Los rizomas (como el jenjibre o la cúrcuma) se recolectan en otoño, que es el momento en que las hojas pierden su color verde y los tallos engrosados de rizoma ya han almacenado la máxima cantidad de nutrientes. Para extraer los rizomas de la tierra puedes utilizar una horca (nunca hay que tirar de ellos con las manos) y posteriormente  debes limpiarlos con un cepillo hasta que queden libres de tierra. Para lavarlos hay que hacerlo con agua fría, lo más rápido posible, para evitar así que se pierda parte del sabor.

Si lo que queremos es recolectar las semillas depende de la planta aromática que tengamos. Algunas semillas las podemos recolectar del suelo, pues caen de la planta cuando ya están maduras. Las de tomillo son muy pequeñas y son difíciles de recolectar porque casi no se ven. Para el cilandro y el perejil basta con sacudir los tallos. En muchas ocasiones no será necesario resembrar, puesto que las semillas de la propia planta llegan a la tierra por si solas y dan lugar a nuevos brotes. Cuando las semillas sean difíciles de recolectar puede utilizarse una pequeña bolsa de papel atada a la flor, de esta forma las semillas irán cayendo y llenando la bolsa con los días.

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